sábado, 21 de junio de 2008

La corteza.

Aaaaah, la corteza de un sandwich. Me gusta casi tanto como un lunes en el que parece que va a llover, pero luego sale el sol, para más tarde llover, si, pero ya no te importa porque ha sido un día parecido a la corteza de un sandwich. Y eso es lo bonito de las nubes. Están en en el cielo, y si quisieras podrías tocarlas, pero no puedes, porque están en el cielo. Es tan obvio y reconfortante. Después llegará un italiano y te dirá que no puedes hacerlo, y tu dirás: "bah! ningún europeo me dirá lo que no puedo hacer", es entonces cuando te marcharás a África a hacer lo que te de la gana. Porque así es la corteza de un sandwich, es ese reborde secorro y con sabor a pan con pan que odias pero amas al mismo tiempo. No entiendes que hace ahí, ni para que sirve, pero en realidad es muy sencillo, está ahí porque al tostar el pan hay una parte que se queda mas oscura. Cuando al fin comprendes esto, es cuando empiezas a replantearte la filosofía de existencia de ese marginado trozo de pan, y que es tan curiosamente absurdo, que empiezas a pensar si no serás tu una corteza de sandwich.

Aaaaah la corteza de pan. Tan sabroso como aquel Lunes.

Escrito como entraba. He dicho.

Corteza de Txapata.

No hay comentarios: